Gabinete de Calidad de Vida y Envejecimiento

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Gabinete de Calidad de Vida y Envejecimiento

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Presentación del servicio

El Gabinete de Calidad de Vida de la UGR aspira a conseguir la colaboración de los hombres y mujeres jubilados y prejubilados de la Universidad de Granada, a fin de que éstos se integren en un programa de salud y bienestar, al tiempo que sus conocimientos, su experiencia, y su madurez, contribuyan a ilustrar, asesorar y guiar los pasos de los estudiantes universitarios que soliciten consejo y orientación, tanto en sus disciplinas académicas respectivas, como en las capacidades, habilidades y destrezas imprescindibles para acceder al mundo del trabajo.

Se pretende, así, en un proyecto pionero en las universidades españolas, conjugar el envejecimiento sin fronteras, la salud y el bienestar psicosocial, y el aprovechamiento de la experiencia y la sabiduría en beneficio de los más jóvenes. En este sentido, el Gabinete de Calidad de Vida pone a disposición de los jubilados de la UGR un despacho de atención a los jóvenes universitarios, así como un programa de asistencia y actividades tendentes a mejorar los estados de salud y bienestar psicosocial.

El Gabinete de Calidad de Vida aspira, igualmente, a establecer un nexo de unión más sólido e intenso entre la universidad y la sociedad, entre la empresa, el mundo del trabajo y la universidad, a través de un grupo personas jubiladas integradas en un Comité de Expertos. Asimismo, se pretende beneficiar al alumnado universitario del enorme potencial intelectual, profesional y de la experiencia de los colaboradores jubilados y prejubilados, poniendo al servicio de los alumnos su sabiduría, conocimientos y experiencia.

El capital humano de la Universidad de Granada es tanto más rico cuanto más alcanza su madurez. Este paradigma, aplicable a cualquier institución privada o pública del mundo, choca sin embargo con la paradoja de los convencionalismos sociales, en virtud de los cuales la jubilación es una suerte de correctivo o sanción que parece caer como una losa sobre los hombros de los más adultos. En este trance, la sociedad viene a desestimar, cumplida una determinada edad, el gran bagaje intelectual de las personas jubiladas, su experiencia, sus conocimientos, su sabiduría, su pericia, su cualificación, privando así a la comunidad del mayor potencial erudito y práctico con que cuenta toda sociedad avanzada.